Vinos y pinchos en la calle San Juan de Logroño

Vinos y pinchos en Logroño

La ciudadde Logroño es bien conocida por sus vinos y sus pinchos. En lo de los vinos el conocimiento no viene tanto por ser ciudad de vinos, pues Logroño nunca se destacó por ser localidad especialmente vinícola, si no por ser la ciudad más importante de La Rioja,  pese a que la auténtica capital del vino de Rioja es Haro.

Lo de los pinchos sí es un reconocimiento legítimo, deudor de la tradición de pinchos de la ciudad, entroncada con la cultura del pincho de todo el norte del país, tan diferente a la cultura de las tapas gratuitas de zonas más meridionales.

Casi todo el mundo conoce la calle Laurel, aunque la verdadera calle de pinchos es la Travesía de la Laurel, pero hay otra calle más desconocida que también encierra muchos tesoros, la travesía de San Juan.

CALLE SAN JUAN DE LOGROÑO

A la calle San Juan se accede por las travesías de San Juan y 011erías, calles Marqués de Vallejo y Carmen, y por el Muro del Carmen. Esta calle estuvo cerrada y su nombre era Calle Ollerías Bajas estando el gremio de los “olleros» allí situado.

Hasta mediados del s. XIX, San Juan no tenía salida al Muro del Carmen. En 1855 se consiguió derribar el edificio que lo cerraba, tras alegar el ayuntamiento que dicha calle no tenía suficiente ‘ventilación”.

La imagen de San Juan estaba ubicada en la famosa posada del Gallo. Actualmente‘se ha restaurado y durante sus famosas fiestas (24 de Junio) se exhibe sobre un altar con flores. Durante esta fiesta los vecinos sacan a la calle sus mesas para cenar a lo largo de ella y nombran un alcalde y un alguacil de fiestas que se ocupan de organizar todos los eventos.

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El voto de San Bernabé en las fiestas de Logroño

San Bernabé, patrón logroñés.

11 de Junio: San Bernabé

Desde el día 25 de mayo al 10 de junio de 1521, la ciudad de Logroño se vio asediada por un potente ejército francés que, al mando del general Asparrot, había penetrado en España, por el Roncal, y después de un verdadero paseo militar se presentó ante las murallas de Logroño-con la confianza de que la ciudad fácilmente se plegaría a sus demandas.

Sin embargo, aquellos logroñeses se defendieron heroicamente por espacio de 17 días, protagonizaron multitud de escaramuzas de todo tipo, enviaron fuera de la ciudad a sus mujeres y niños para dirigir mejor la defensa, celebraron diversas asambleas en la histórica iglesia de Santiago el Real.

Bajo el mando del capitán Vélez de Guevara, cuyo nombre rotula una calle de Logroño desde 1940, consiguieron desmoralizar al francés inundándole sus campamentos primero, y con la cercana presencia, después, de un gran ejército que al mando del virrey de Navarra, Antonio Manrique de Lara, se acercaba rápidamente en socorro de la asediada ciudad.

El 10 de junio de 1521, en un epopéyico desorden, las tropas francesas viéronse obligadas a replegarse siguiendo el mismo camino por el que se habían dirigido hacia las murallas logroñesas, y, veinte días después, en Noain, cerca de Pamplona, fueron totalmente derrotadas, causando nada menos que 2.500 muertos y 2.000 prisioneros, entre ellos el propio Andrés de Foix y el general Asparrot, quien, a consecuencia de un fuerte mazazo recibido en el trascurso de la batalla se quedó ciego.

Tanto los habitantes de Logroño, como los de las cercanas localidades de Alberite, Albelda y Lardero, que tan decididamente habían ayudado a los logroñeses, celebraron la victoria en tal forma que, primero, proclamaron Patrono de la ciudad, “para siempre jamás”, a la festividad de ese día, que se correspondía con la del Apóstol “San Bernabé”.

En segundo lugar, y como trofeos de guerra para la historia de Logroño, establecieron una especie de museo con las armas que en su precipitación habían dejado los franceses en sus campamentos, entre los que sobresalían ocho grandes cañones.

En tercer lugar, colocaron en lo más alto de las torres de sus iglesias todos aquellos utensilios que habían arrebatado al enemigo, y en cuarto lugar, a fin de perpetuar la singular página bélica, al año siguiente, 1522, Logroño instituyó el famosísimo “Voto de San Bernabé”.

En este voto se regulaba cómo debería celebrarse la festividad del recién nombrado Patrono de la ciudad: “San Bernabé”. Desde entonces, con más de cuatro siglos y medio de tradición, la ciudad de Logroño sigue respetando los principales puntos contenidos en el citado “Voto”.

Poco tiempo después, el rey Carlos I, conocedor en detalle de la osadía del monarca francés, Francisco I, quien habíase atrevido a entrar en España aprovechándose de la problemática situación interior del país con motivo del alzamiento de diversas Comunida-des, otorgó a nuestra ciudad un privile-gio, el de las “Tres flores de lis”, para que fuesen colocadas en el entrañable blasón de la misma.

Aspectos principales de la fiesta de San Bernabé

Se hallan contenidos en el “Voto” y se siguen respetando con meridiana escrupulosidad:

1.— Construcción de un gran arco triunfal (antiguamente eran cinco).

2.— Traslado de la imagen de San Bernabé desde el edificio del Ayuntamiento a la iglesia catedral de Santa María de la Redonda, con asistencia de la Corporación Municipal, para cantar las Vísperas.

3.— Salvas de cañonazos al amanecer del día 11.

4.— Dianas, pasacalles, gigantes y cabezudos, dulzainas.

5.— Solemne misa el día de la festividad; procesión con la imagen; el alcalde, con la bandera logroñesa, efectúa tres paradas: una, bajo el gran arco levantado frente al edificio del antiguo Ayuntamiento, recordatorio de la “Puerta de la Herventia”, una de las del sistema amurallado de defensa; otra, frente al Hospital General de La Rioja, donde estuvo otra Puerta, la de San Francisco, y la tercera, en la “Puerta del Camino”, y en las tres, la primera autoridad municipal ondea varias veces en bajo sobre el suelo como signo de dominio y posesión de la ciudad.

6.— En la calle Once de Junio, frente a la Muralla, la “Cofradía del Pez” obsequia a todos los asistentes a la Procesión y, en general, a todos los presentes, con los tradicionales “Pan, Pez y Vino”, alimentos símbolo de la ciudad cercada por los franceses en 1521.

7.— Después de la procesión, el Ayun-tamiento agasaja a las autoridades e invitados con un buen vino riojano, peces y fresas con nata.

8.— Finalizados todos los actos, la imagen de San Bernabé vuelve nuevamente al Ayuntamiento después de celebrarse la correspondiente “Misa de Réquiem” por los que murieron defendiendo el honor de la ciudad.

9.— El mismo día 11, o el 12, el Ayuntamiento programa un singular festejo taurino, consistente en la tradicional “capea de vaquillas”, con entrada gratuita para todo el que quiera asistir.

10.— Desde el año 1921, la imagen de San Bernabé es acompañada en su recorrido por las calles logroñesas por la Patrona Nuestra Señora de la Esperanza, transportada por los miembros de su propia Cofradía.

11.— Con respecto a los portadores de San Bernabé, desde el año 1709 debe ir a hombros de jóvenes naturales de la ciudad de Logroño.

12.— Entre otros múltiples actos del programa “bernabeo”, que cada año van enriqueciendo la fiesta, destaca el de la multitudinara ofrenda floral en las rallas del Revellín, con la intervenén de un pregonero que ensalza las excelencias de la histórica página y con *presencia desde el año 1969, de una Corrte infantil seleccionada entre los niños y niñas de todos los colegios de la capital.